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martes, 13 de octubre de 2009

Ciudad maya comienza a recuperar su esplendor en México 2,600 años después


Una ciudad maya bautizada como Moral-Reforma, un puerto fluvial que logró su esplendor unos 600 años antes de Cristo en el actual sudeste de México, comienza a dar muestras de su majestuosidad gracias a las excavaciones iniciadas este año, que han permitido destapar su pirámide principal.

El sitio arqueológico, ubicado junto a la comunidad de Reforma, una población rural del estado de Tabasco, tiene 87 hectáreas de extensión y muchos misterios aún por desvelar.

"Al menos 30 montículos están sin excavar y sería interesante ver cómo está toda esta ciudad", dijo hoy a Efe el arqueólogo Francisco Cuevas, responsable del rescate de la ciudad precolombina.

Reforma pertenece al municipio de Balancán, que en maya significa "lugar de tigres y serpientes" y que comparte con el de Tenosique el privilegio de esconder esos vestigios mayas, cubiertos por la frondosa vegetación tropical de una zona que tiene fronteras con el estado de Chiapas y Guatemala.

De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) los montículos -en realidad, pequeños cerros- corresponden probablemente a varios edificios de la ciudad, que tuvo su apogeo entre los años de 622 y 756 antes de Cristo y que fue gobernada por el denominado rey de Moral.

El lugar dependía de los señoríos de Palenque, uno de los principales destinos arqueológicos de México en el estado de Chiapas, y Calakmul, menos conocido pero de similar importancia y espectacularidad en el de Campeche.

En 1992 el INAH inició las labores para excavar cuatro pirámides y un juego de pelota, pero no ha sido hasta diecisiete años después cuando ha podido sacar a la luz la pirámide principal, de unos 27 metros de altura, con un presupuesto de un millón de pesos (unos 75.600 dólares).

Las construcciones camufladas en los montículos de tierra y plantas podrían alcanzar entre 15 y 20 metros de altura.

La actual fase del proyecto arqueológico prevé en lo inmediato destapar dos cerros más que rodean a la ciudad Moral-Reforma, utilizada por los mayas para la agricultura y la comercialización a través de los caudalosos ríos San Pedro y Usumacinta, el mayor del país.

Sin embargo, los arqueólogos se enfrentan a un problema más duro que el deterioro por el paso del tiempo o la falta de presupuesto: el saqueo de la zona por parte de particulares.

Un fenómeno muy frecuente en las comunidades rurales como El Arenal, Santa Elena, Tierra Blanca, Tiradero y Pomona, donde se encuentra la ciudad.

"Hay que cuidar porque hay gente que sólo quiere llevarse lo que encuentra caminando por los montículos", señaló Diego Hernández, un campesino del lugar.

En un recorrido guiado por los lugareños se constató la existencia de excavaciones ilegales en áreas que no son vigiladas por las autoridades. Algo relativamente normal por lo remoto de un territorio situado a unos 260 kilómetros de Villahermosa, capital del estado de Tabasco, y donde viven monos saraguatos y venados en estado natural.

En Balancán y Tenosique, donde el INAH ha descubierto otras zonas arqueológicas como San Claudio y Pomoná, viven 109.000 personas, dedicadas a la agricultura y la ganadería.

Tabasco, como todo el sudeste mexicano, es una de las zonas con mayor potencial arqueológico del país, pues cuenta con 1.714 sitios pendientes de excavar.

En Moral-Reforma se han encontrado hasta ahora cuatro altares, seis estelas y más de 50 piezas arqueológicas que se exponen en museos de la zona y de Villahermosa. Sin embargo, los habitantes de la zona reclaman más atención de las autoridades para atraer turistas.

"El gobierno no ve el turismo, se pone a ver otras cosas. A mí me da gusto saber que vivo en un lugar con mucha historia, la de nuestros antepasados", dijo Raúl Rodríguez, un lugareño que trabajó en la excavación de la última pirámide.

lunes, 5 de octubre de 2009

(INAH) desarrolla el Primer Taller de Conservación de Cubiertas Arquiectónicas en Contextos Arqueológicos, en Palenque, Chiapas.


El objeto es encontrar los lineamientos normativos adecuados para la implementación de techumbres que protejan los antiguos monumentos en todas las regiones climáticas del país

Palenque, Chiapas.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desarrolla el Primer Taller de Conservación de Cubiertas Arquiectónicas en Contextos Arqueológicos, en Palenque, Chiapas.

Rafael Pérez Miranda, secretario Técnico del INAH,inauguró los trabajos, a partir de cuyas reflexiones y estudios proyectan la elaboración de un documento, que sirva de manual para todos los sitios arqueológicos del país. Su publicación está calculada para finales de noviembre del presente año.

El foro, que concluirá hasta el 8 de octubre y en el que se dan cita más de 60 especialistas en el tema, es organizado por las coordinaciones nacionales de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) y de Arqueología, ambas del INAH, y la participación de la World Monuments Fund (WMF) y Fomento Cultural Banamex.

Durante la apertura del encuentro académico, Norma Barbacci, directora del Programa para América Latina, España y Portugal de la World Monuments Fond, dijo que el principal objetivo para ese organismo es concretar la publicación del texto antes mencionado, para ser aplicado no solo en México, sino también en otros países.

Luego de destacar los esfuerzos del INAH por llevar a cabo esta reunión, Barbacci señaló tres conceptos que la WMF considera básicos:

La decisión de cubrir una zona arqueológica debe derivar de un plan integrado de conservación que tome en cuenta toda la problemática del sitio y no solamente el objeto a proteger; que el proceso de decisión sea tomado de forma participativa e interdisciplinaria.

La meta del Primer Taller de Conservación de Cubiertas arquitectónicas en Contextos Arqueológicos, indicó Lilia Rivero Weber, titular de la CNCPC, es elaborar un documento que contenga lineamientos consensados.

Explicó que las cubiertas son elementos de protección para los monumentos prehispánicos, que al colocarlas evitan los daños causados por la intemperie en elementos arquitectónicos, principalmente en los decorados, como el estuco o la pintura mural.

La directora de Fomento Cultural Banamex, Cándida Fernández de Calderón, dijo que este organismo se une a esta propuesta luego de que hace seis años participó con el INAH en la colocación de cubiertas en el sitio de Yaxchilán, Chiapas.

Mencionó a Chalcatzingo, en Morelos; Tamtoc, en San Luis Potosí; y Ek Balam, en Yucatán.

En el taller participan arqueólogos, restauradores y arquitectos de los Centros INAH del país, responsables de zonas arqueológicas con mayores necesidades de cubiertas.

La normatividad establece que las cubiertas no deben ser pesadas, ni estar ancladas sobre el monumento, así como no afectar la visual de los mismos, es decir, no deben verse más que las edificaciones.

Además de los lineamientos generales para la integración de cubiertas en las zonas arqueológicas de México, en este primer taller se propondrán algunas soluciones particulares a la problemática.

La restauradora Lilia Rivero destacó que para el director general del INAH, Alfonso de Maria y Campos, es una prioridad contar con una visión de lo que necesitan los sitios arqueológicos del país en materia de cubiertas arquitectónicas, fundamentadas en la normatividad.